La muerte del líder supremo Ali Jamenei ha abierto el mayor vacío de poder en Irán en décadas. Figuras de la oposición y rostros del propio régimen han iniciado una competencia por la legitimidad y el control del futuro del país.

La oposición pide una transición política

Maryam Rajavi, líder del Consejo Nacional de Resistencia de Irán (CNRI) con sede en París, pidió el derrocamiento del régimen clerical y el establecimiento de una república democrática. Instó al pueblo, especialmente a los jóvenes, a proteger a los civiles y enfrentarse a lo que ella denominó "fascismo religioso".

El CNRI anunció un plan de transición de seis meses destinado a celebrar elecciones libres y entregar el poder al pueblo. Rajavi rechazó la posibilidad de restaurar la monarquía.

Mientras tanto, Reza Pahlavi —hijo del último Shah de Irán— también hizo un llamado al pueblo para unirse y volver a las calles. Describió las acciones militares estadounidenses como una "intervención humanitaria" dirigida contra el régimen y no contra el pueblo iraní.

Pahlavi enfatizó que la victoria final pertenece al pueblo iraní y pidió a las fuerzas de seguridad que dejen de proteger a la antigua administración.

Riesgos de transferencia interna del poder

Los analistas advierten que el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) podría intentar tomar el control. Evaluaciones previas de inteligencia estadounidense sugirieron que el CGRI tiene la capacidad de actuar rápidamente en una situación de crisis de liderazgo.

Mojtaba Jamenei, de 56 años, hijo de Ali Jamenei, ha surgido como posible candidato a sucesor. Se cree que tiene posiciones de línea dura similares a las de su padre. El Departamento del Tesoro de EE.UU. incluyó previamente a Mojtaba en sanciones relacionadas con la fuga de capitales de Irán.

Otra figura es Hassan Jomeini, nieto del líder revolucionario Ruhollah Jomeini. Hassan Jomeini es considerado como alguien con una postura más moderada en política exterior e interior.

Un momento decisivo

La competencia entre facciones refleja una gran lucha por el futuro político de Irán: mantener la estructura de la República Islámica, transitar hacia un modelo democrático secular o restablecer alguna forma de monarquía.

El presidente Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu han pedido al pueblo iraní que aproveche la oportunidad para el cambio. La situación interna en Irán ha entrado en una fase de profunda incertidumbre.

Fuente: New York Post; Reuters; declaraciones públicas de las partes involucradas.